¿Prevención o Exageración?: Medidas de la Iglesia ante el Coronavirus

El miércoles, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tomó la medida  de prohibir la asistencia a la Conferencia General semestral del 4 y 5 de abril debido al coronavirus. Las 10 horas de programación de la conferencia continuarán según lo planeado, y los oradores y la música se transmitirán en línea, pero el Centro de conferencias de 21,000 asientos en la Manzana del Templo en Salt Lake City estará vacío. El día jueves se suspendió temporalmente reuniones de la iglesia en todo el mundo, esto incluyen las reuniones sacramentales, conferencias de estaca y otras reuniones y el viernes se suspendió temporalmente en todo el mundo la obra vicaria del templo, permitiendo que aun se puedan realizar las ordenanzas para los vivos en determinadas áreas.

De forma personal estoy conforme con las medidas adoptadas por la iglesia, pero en las últimas semanas he visto a muchos Santos de los Últimos Días fallar en tomar en serio este virus. Muchas personas se quejan de que la amenaza está sobrevalorada y dicen que la gente está entrando en pánico sin razón, y señalan que el coronavirus es como la gripe estacional, pero esta opinión es peligrosamente incorrecta. Esta no es la gripe estacional. Incluso si la tasa de mortalidad por coronavirus resulta ser solo del 1% en lugar del 2% o 3%, que mostraron los primeros estudios, o más del 6% (!), que es lo que es hoy en día en Italia, una tasa de mortalidad del 1% sigue siendo 10 veces más letal que la gripe estacional.

Pensemos un momento en esta idea. "Este es un nuevo virus para el que no tenemos inmunidad previa ni vacuna." 

Esto significa que las dos cosas que normalmente retrasan la propagación de una infección viral no están disponibles para nosotros. La única protección que tenemos es tratar de reducir la velocidad del virus a medida que se mueve a través de la población para que no pueda reproducirse más rápido de lo pueden tratar los sistemas de salud del mundo. Y las únicas formas de hacerlo son a través de las cuarentenas, el lavado compulsivo de manos y la oración.

En Italia, la infección se está extendiendo tan rápido que los hospitales no pueden seguir el ritmo. Hay informes de pacientes de la UCI que reciben tratamiento en los pasillos porque no hay camas disponibles. Un artículo de Newsweek escrito por alguien que se identifica a sí misma como "una doctora en un hospital importante en Europa Occidental" dice que sus colegas en el norte de Italia en realidad están teniendo que priorizar qué pacientes salvar porque el sistema está abrumado con tantas personas enfermas al mismo tiempo.

¿Recuerdan esa estadística sobre cómo más del 80% de las personas experimentan solo síntomas leves con el coronavirus y sienten que tienen la gripe estacional regular? Fantástico, por ellos. Pero eso significa que hasta el 20% puede tener casos más graves, algunos requieren hospitalización e incluso atención respiratoria aguda. Si un sistema de atención médica se cierra de golpe estamos en problemas.

Tenemos que ralentizar la propagación.

Hacer que la Iglesia intervenga y tome tan en serio el coronavirus es un paso significativo para que los Santos de los Últimos Días de todo el mundo presten atención.

La mayor parte de los miembros han reaccionado ante las decisiones de la Iglesia de manera positiva, aunque algunos Santos de los Últimos Días se preguntan si la Iglesia reaccionó de forma exagerada. Quiero decirles que no es una reacción exagerada. Por ejemplo cerrar el acceso al publico al Centro de Conferencia y ayer a la Manzana del Templo se reduce a esto: ¿Qué miembro del Quórum de los Doce y la Primera Presidencia se considera prescindible? La tasa de mortalidad de las personas de edad avanzada es desproporcionadamente alta, aparentemente en el rango de 10% a 12%. Estadísticamente, eso significa que si los 15 integrantes del Quórum y la Primera Presidencia contraen el virus, uno o dos de ellos morirían por el virus.

Sobre las medidas temporales adoptadas para los templos. Esto es algo por lo que estoy particularmente agradecido de ver, ya que muchos fieles obreros y obreras del templo son personas adultas y de edad avanzada y, por lo tanto, más vulnerables al virus. Por ejemplo algunas ceremonias vicarias del templo involucran contacto físico y tocarse de mano a mano, aumentando así la velocidad de propagación del virus. Prevenir no es exagerar, sino una forma de salvar miles de vidas

Espero que los Santos de los Últimos Días tengamos la bendición de mantenernos saludables durante las próximas semanas y meses. Recuerden que nos estamos aislando para proteger a las personas más vulnerables de nuestra sociedad y eso es vivir el evangelio, el hacer todo lo posible para beneficiar a nuestro prójimo, incluso a costa de uno mismo.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de la Iglesia

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